El Rey Hebrero Salomón y la importancia en la ciencia Mágica



EL NOMBRE DE SALOMON

El nombre de Salomon, célebre rey hebreo, tiene una gran importancia en la ciencia mágica, y quizás haya sido el más utilizado a través de los siglos en los amuletos y talismanes.

La Biblia deja entrever que Dios concedió a Salomon una ciencia y una sabiduría extraordinarias, utilizada por el con fines mágicos.

Las clavículas de Salomón tienen una larga tradición y son consideradas fuerzas
racionales y religiosas manifestadas por signos. 

Esta llave o clavícula es conocida como el Gran Talismán Dominatur, que es el que puede considerarse primero en la escala de los talismanes; de él se valía Salomón para subyugar a los espíritus, que siempre acudieron humildes a su mandato. Se la considera como la verdadera llave que abre todas las puertas de las ciencias desconocidas a las personas que por sus méritos y buena fe son dignas de poseer la sabiduría, don precioso que muchos desean y pocos logran alcanzar. La llave o clavícula sirve también para toda clase de pactos, pues por ella son obligados los espiritus a presentarse a la persona que en las invocaciones la use. Esta llave se forma de los metales de oro, latón y bronce; se fabrica en domingo por la mañana a la primera hora de la salida del sol. 

Tiene la forma de un pergamino con las palabras hebreas, y sobre este llave. 
Para investirse de este talisman, se escogerá la primera hora de sol en día domingo, se le agregará un pequeño trozo de piedra iman y se dira:

«En el nombre tres veces santo y poderoso del Supremo Hacedor de todas las cosas, en el nombre del Hijo y Santo Espíritu, uno y trino, por la gracia concedida
a los ángeles de luz, por la que a mí me ha
dado al formarse persona humana,
la imagen y semejanza suya; por el poder
que confirió a los siete planetas que son:
Sol, Luna, Marte, Mercurio, Júpiter,
Venus y Saturno, para reinar, influir у
dominar en todo cuanto hay encima y debajo
de la tierra o de las aguas; por las palabras
sagradas que encierra este talisman
dominador, por los nombres de los buenos
espíritus, Adonay, Elochais, Almanab, a
quienes suplico su poderosa protección,
a fin de lograr, por tu mediación, el absoluto
dominio de las criaturas, espiritus
y elementos».



Luego se coloca en una bolsa de seda encamada, y posteriormente se perfuma con
polvos de incienso y mirra.
Todos los domingos, a la salida del sol, se echarán en la bolsa unas limaduras de acero para alimento del talismán y siete granos de trigo como ofrenda a los siete
planetas. Al colocarlo sobre el corazón se dirá: 

¡Oh, planeta misterioso que
riges y gobiernas en esta hora todos los
destinos del mundo y de las cosas cerradas,
tómame bajo tu protección y amparo y
favoréceme con tus dones hasta la hora de
mi muerte. Amen!








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