ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

 


“Haced pues mis hijitos esta súplica de amor al Santo Espíritu de Dios para que vosotros también seáis discípulos de mi Hijo en estos últimos tiempos. Esta oración os preparará para el aviso, que será el gran pentecostés de salvación que Dios dará a la humanidad. 

Congregaos pues mis hijitos en torno a vuestra Madre para que espiritualmente recibáis al 
Santo Espíritu de Dios.” María Santificadora 27 Mayo 2012
Oh Santo Espíritu de Dios llénanos con tu Santa presencia, inúndanos con tu amor, dadnos tus siete dones según la fe de tu Iglesia; que nosotros también como los discípulos de nuestro amado Jesús, seamos fortalecidos en el cuerpo, alma y espíritu, para que mañana podamos dar testimonio ante las naciones de la presencia de Dios en nosotros. Refleja en nuestro rostro la imagen de Jesús y por la gracia de Dios seamos transformados en nuevas criaturas para glorificar su Santo Nombre. Te amamos y nos sometemos a ti, oh Santo y Divino Espíritu, dadnos la efusión de tu Espíritu Padre Santo para ser verdaderos testigos tuyos y anunciar sin temor tu Santa palabra y el regreso triunfal de tu Hijo. Amén.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN AL PADRE CELESTIAL

“Hijitos de mi corazón, los días de la prueba están cerca, agrupaos en torno a vuestra Madre que tanto os ama y vela por cada uno de vosotros, mis amadísimos niños; rezad mi Santo Rosario y os daré mi protección, mi rosario será vuestro escudo; después de cada decena decid estas jaculatorias que os doy, para estos tiempos de purificación.
Oh María Madre mía, sé nuestro amparo y protección en estos días de purificación. Corazones de Jesús y de María, dadnos la salvación y llevadnos a la gloria del 
Padre. Amén.” María Santificadora 21 Agosto 2011”
Oh Padre Celestial, amadísimo Señor del cielo y de la tierra, Rey de Reyes y Señor de 
Señores. Dios de los ejércitos. Me consagro a ti, que todo se haga en mí, conforme tu voluntad. Dadme tu santa protección y bendice mi familia, mi hogar, mi país, mi ciudad, mi trabajo y todo mi ser. Padre amado, no tengas en cuenta mis pecados, mírame con ojos de misericordia y dame la gracia de permanecer firme y leal a ti, en las pruebas que se avecinan. Que tu santa bendición permanezca en mí, y en los míos, para que junto a nuestra Madre María, podamos gozar de tu salvación, por los siglos de los siglos. Amén.

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