ROSARIO DE LAS SAGRADAS LLAGAS

 


Se usa el rosario ordinario, acompañando la oración vocal con la meditación. Lo ideal es 
rezarlo ante algún crucifijo que inspire más devoción para que lo contemples y beses la llaga 
correspondiente. Además de las peticiones que aquí se proponen, puedes hacer otras que te 
inspire el Señor y que correspondan mejor a vuestra espiritualidad y circunstancia.
Comienzo
La Señal de la Cruz
Con verdadero arrepentimiento, pedimos perdón por nuestros pecados y los del mundo 
entero.
V. Oh Jesús, Salvador divino, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
R. Amén.
V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
V. Gracia y misericordia, Jesús mío, en los peligros presentes. Cúbrenos con tu preciosísima 
sangre.
R. Amén.
V. Eterno Padre, muéstranos tu misericordia por la sangre de tu querido Hijo. Te lo 
suplicamos, muéstranos tu misericordia.
R. Amén.

En lugar de los misterios del rosario, se rezan los siguientes:

1 -Llagas de los pies
Señor mío crucificado, adoro las Sagradas Llagas de tus pies. Por el dolor que en ellas sufriste 
y por la sangre que derramaste, concédeme la gracia de evitar el pecado y de seguir 
constantemente, hasta el fin de mi vida, el camino de las virtudes cristianas.

2 -Llaga del sagrado costado
Señor mío crucificado, adoro la llaga de tu sagrado costado. Por la sangre, que en ella 
derramaste, te ruego enciendas en mi corazón el fuego de tu divino amor y me concedas la 
gracia de amarte por toda la eternidad.

3 -Llaga de la mano izquierda
Señor mío crucificado, adoro la llaga sagrada de tu mano izquierda. Por el dolor que sufriste 
y la sangre que derramaste, te ruego que no me encuentre a tu izquierda con los condenados 
en el día del juicio final.

4 -Llaga de la mano derecha
Señor mío crucificado, adoro la llaga sagrada, de tu mano derecha. Por el dolor que en ella 
sufriste y la sangre que derramaste, te ruego que bendigas y me conduzcas a la vida eterna.

5 -Llagas de la cabeza
Señor mío crucificado, adoro las llagas de tu santa cabeza. Por el dolor que en ellas sufriste 
y la sangre que derramaste, te ruego me concedas constancia en servirte a ti y a los demás.
En las cuentas del Padre Nuestro:

Después de la meditación de cada llaga se dice:

V. Eterno Padre, yo te ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo.
R. Para que cures las llagas de nuestras, almas.
En cada cuenta del Ave María:
V. Jesús mío, piedad y misericordia.
R. Por los méritos de tus santas llagas.

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