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EL RITUAL CELTA DE LA PRIMAVERA


Es necesario que sean cuatro personas

Necesitará:

Incienso: una mezcla de romero, damiana, anís y cilandro mezclado con un poco de  aceite de sasafrás y goma de gopal. 

Altar: en un lugar de la luz central, utilice un pequeño anillo de verde y flores  silvestres en el que se fijarán con firmeza velas de color verde, delgadas y altas. Sal,  agua, una ramita de romero y un cuenco pequeño de pétalos de flores y hojas. Un vaso  o cáliz de aguamiel. Varias ramitas con las que se hace una escobilla atando las puntas. 

Un martillo y un trozo de hierro. Una guirnalda de hojas y flores silvestres.

Ponga en el norte a la doncella de la primavera, con ceñidor y túnica verdes, los pies  descalzos, y cubierta con un velo largo de color negro o gris.

Empiece el ritual meditanto varios minutos sobre la llegada de la primavera. El  mago comienza bendiciendo la sal y el agua.

Mago:

Sal, criatura de la tierra, bendita seas en esta hora y abandona todo lo que hay de malo  dentro de ti. En este lugar, sé tan pura como en el tiempo de la creación. Agua, hija del  mar cósmico, bendita seas en esta hora y abandona todo lo que haya de malo dentro de ti. 
En este lugar sé tan pura como en el momento de tu creación. (Vuelva a sentarse.)

Sur:
(Espolvorea incienso sobre el carbón vegetal ya preparado.)
Criatura del fuego, arde brillantemente en esta hora y limpia con tu perfume este recinto 
sagrado (Vuelva a sentarse.)

Oeste:
(Añade sal al agua y levanta el cáliz.)
Copa sagrada llena de hidromiel, que seas tú el vínculo entre los dioses y los mortales. 
(Vuelva a sentarse.)

Mago:
(Póngase de pie de cara al este, con el dedo índice de la mano derecha, trace una  espiral desde el círculo exterior hasta el centro diciendo):

Protector del este, te llamo Gwydion, hijo de Don. Maestro de la magia. Cambiador de la forma te llamo y te pido que vengas a este recinto sagrado. (Con el dedo estirado, diríjase hacia el sur y haga una espiral como antes.)

Protector del sur. Te llamo Gobannon, hijo de Don y hermano de Gwydion. Maestro del fuego de la forja, matador de Dylan de la ola, te pido que rengas a este recinto sagrado. (Se dirige al oeste y traza la espiral.) Protectora del oeste. Te llamo Arianrhod de la  rueda de plata. Diosa de la ola, te nombro y te pido que rengas a este recinto sagrado.  (Vaya al norte y repita la espiral.) Protectora del norte. Te llamo Caridwen del  caldero. Dueña de todo lo que crece. Te pido que vengas a este recinto sagrado. (Vuelva al altar y sitúese de cara al este.) Gwydion, guardián de las islas benditas, bienvenido seas a este lugar y escucha nuestras súplicas. Devuélvenos a la doncella de la  primavera para que el invierno deje de asi la tierra y ésta pueda florecer. (Póngase de cara al altar.)


Sur:
(Póngase de cara al sur.)  Govannon, hacedor de lanzas, cambia tu mano para que haga rejas de arado y esta tierra  que amamos pueda dar cosechas. Devuélvenos a la doncella de la primavera para que sus  lágrimas de alegría puedan suavizar la dura tierra y dar vida a la semilla que hay abajo.  (Póngase de cara al altar.)

Oeste:
(Póngase de cara al oeste.) Arianrhod la del arco de plata. Diosa de las grandes mareas. Levanta la semilla en la tierra oscura y llévala hasta la luz de la luna creciente. Devuélvenos a la doncella de la primavera para que su risa pueda despertar a todos al amor, la alegría y el fruto. (Todos de cara al norte.)

Todos:
Devolvednos a la doncella de la primavera para que la humanidad no pase frío y hambre.  Que los hijos no lloren pidiendo pan, ni el pájaro deserte de su nido.

Norte:
¿Quién llama a la doncella de la primavera en su sueño en el reino de Annwn? ¿Qué queréis de mí? Dejadme dormir y soñar.

Este:
Despierta, doncella de la primavera, las islas de los benditos tienen necesidad de ti, despierta y  traenos la alegría.

Norte:
Despierta y yo despertaré y me uniré a ti sobre la tierra.

Este:
Yo barreré las nieves del invierno de tu camino y cada piedra que haya bajo tus pies. (Tome la escobilla y coloqúese de pie de-lante de la doncella.)

Norte:
Quizá vaya, si la nieve y las piedras han sido barridas. (Se levanta, el mago camina hacia atrás barriendo el camino ante ella, moviéndose en  círculo hasta llegar de nuevo al norte.) Ahora volveré a mis sueños. (El este vuelve a sentarse.)

Sur:
Despierta doncella de la primavera. Los juegos de la tierra tienen necesidad de tu dulce 
aliento. Y también los juegos que hay dentro del hombre.

Norte:
¿Qué harás para que yo despierte también esos juegos?

Sur:
Convertiré las espadas en rejas de arado y te haré un caldero de hierro con mi lanza. (Tomar 
el martillo y el hierro y colocarse de pie ante la doncella.)

Norte:
Quizá vaya si hay un arado para la tierra y un hombre para la doncella. (El sur precede a la doncella alrededor del templo golpeando el hierro con el martillo hasta llegar de nuevo al norte.) No, no despertaré los juegos. (El sur vuelve a sentarse.)

Oeste:
Despierta, doncella de la primavera. Las aguas de los ríos están heladas y necesitan del 
calor de tu mirada para liberarse. Que los ríos fluyan y liberen la sangre vital del hombre.

Norte:
¿Qué harás para que yo libere el río de hielo?

Oeste:
Pondré sal ante ti para dar sabor, y agua dulce para beber. (Tome el cuenco de sal y agua y una ramita
de romero del altar y sitúese de pie ante el norte.)

Norte:
Quizá vaya si hay sal para dar sabor y agua para beber.
(El oeste precede a la doncella alrededor del templo rociando la sal y el agua con la ramita de romero ante ella hasta que vuelvan al norte.)
No, no liberaré el río del hielo.


Oeste:
Doncella de la primavera, echaré pétalos ante tus pies si vuelves a nosotros. Si nos traes 
alegría, despiertas los juegos y liberas el río. (Vaya al altar y tome el cuenco de pétalos, regrese después al norte.)

Norte:
Iré ante ti y te llevaré alegría, y despertaré los juegos y liberaré los ríos helados. Arroja pétalos  delante de mí y acudiré. (El oeste arroja los pétalos ante ella y van hacia el este, la doncella echa hacia atrás el velo y  da un beso al este. Se dirigen al sur, donde se intercambia otro beso, luego al oeste, donde  se coloca la guirnalda de flores en la cabeza de la doncella, el oeste la escolta hasta el norte y  luego regresa a su asiento trazando todo el círculo.)

Norte:
La doncella de la primavera ha despertado. Que la tierra se regocije y dé fruto.
(Venid todos al centro, unid las manos y dad tres vueltas en círculo.)

Todos:
Venid, doncella, venid primavera, venid alegría y vida. Venid todos a escuchar.
La canción de los dulces pájaros de Rhiannon, alta y clara.
La vida despierta en el hombre y la fiera, los juegos de Beltane están trazados, la llama que atrae el macho hacia la hembra, precipita al hombre hacia la doncella. El sol y la luna y la estrella y la tierra todos tienen que jugar su papel, pero ay, la doncella de la primavera está aquí, y con nosotros se quedará. (Todos vuelven a su lugar, ahora se comparte el hidromiel, dejando un poco para  verter en el jardín o algún área de crecimiento. Ahora puede cerrarse el círculo.)

Este:
Permítenos dar las gracias por el retorno de la primavera, por el nuevo color del sol, el  crecimiento de la vida y de la belleza a nuestro alrededor. (De cara al este.) Protector del este, Gwydion, hijo de Don, te saludamos y despedimos. Te damos las  gracias por tu presencia, parte a los salones de Math.

Sur:
(De cara al sur.) Protector del sur. Gorannon. hijo de Don. Maestro de los herreros. Te saludamos y  despedimos. Te damos las gracias por tu presencia, parte para los salones de Math.

Oeste:
(De cara al oeste.)
Protectora del oeste, Arianrhod la de la rueda de plata, te saludamos y te despedimos. Te 
damos las gracias por tu presencia, parte para el castillo de la luna.

Norte:
(De cara al norte.)
Protectora del norte, Ceridwen la del caldero de la vida, te saludamos y despedimos. Te 
damos las gracias por tu presencia, parte ahora a tu lugar.

Este:
(Póngase de cara a su dirección, haga el signo espiral pero empezando desde el centro  y moviéndose hacia afuera pasar del este al sur, al oeste, al norte y de nuevo al  este.)
El círculo sagrado se ha cerrado, la paz sea con nosotros, que se marchen los guardianes.  Todo está completo. 

Apagar las velas e irse tranquilamente. Al cabo de una hora, se puede limpiar el  templo y quitar los pétalos, etc. Como puede ver, un ritual muy simple que representa el encanto de la vuelta a la tierra de la doncella de la primavera. Exige muy  poca preparación y es, básicamente tan sólo un reco-nocimientto de una marea especial. 

Hay otros rituales de la primavera más elaborados, pero éste resulta adecuado para sus fines, especialmente cuando se está ajustando a las nuevas presiones del trabajo ritual. 
La simplicidad no es mala en el trabajo mágico; algunas personas tienden a elaborar  excesivamente las cosas, y lo que debería ser un rito tranquilo y dignificado, o un  simple rito gozoso, se convierte en un «superespectáculo de Hollywood». Ya dije antes, y volveré a decirlo, que para practicar su arte el verdadero mago no necesita nada,  ni siquiera un templo.

Gracias al usuario NP42 por enviarnos este ritual. agradecemos a cada persona que nos envia rituales hechizos y oraciones para ser publicadas en esta web

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